El final de las vacaciones y el regreso a la rutina escolar puede resultar un momento difícil para muchos niños. Es habitual que aparezcan tristeza, apatía o resistencia a volver a clase. Acompañarlos emocionalmente en este proceso es clave para que afronten la transición con seguridad y motivación.
Algunas recomendaciones prácticas:
- Validar sus emociones. Reconocer lo que sienten y mostrar empatía ayuda a que los niños entiendan que sus emociones son normales y compartidas.
- Prepararse juntos. Involucrarse en la elección de material escolar o en la planificación del primer día genera ilusión y sensación de control.
- Retomar hábitos de forma gradual. Recuperar horarios de sueño, comidas y rutinas unos días antes del regreso evita un choque brusco.
- Ofrecer espacios de conversación. Escucharles sin juzgar en momentos cotidianos como la cena o antes de dormir refuerza la confianza y la seguridad emocional.
- Destacar lo positivo. Recordar lo que disfrutan en la escuela —amigos, juegos, aprendizajes— favorece la motivación y convierte la vuelta en una oportunidad de nuevos comienzos.
Acompañar a los niños en este proceso no solo facilita su adaptación, sino que fortalece su bienestar emocional y sus recursos para afrontar futuros cambios.

